Cómo hacer un exfoliante corporal casero

¿Aún no conoces las ventajas de exfoliar tu piel? ¿Y de hacer un exfoliante corporal casero?

Al igual que sucede con el rostro, las células epidérmicas del cuerpo tienden a aflorar a la subcapa más externa para morir.

Al concluir su ciclo de vida suelen desprenderse sin que te percates de ello, pero otras muchas se van acumulando junto al sudor o a los restos de los cosméticos.

Todo ello impide que tu piel respire y se nutra en plenas condiciones.

Así, mostrará un aspecto más opaco, irregular y áspero que fácilmente puedes erradicar incluyendo la exfoliación, también del cuerpo, en tu rutina de belleza.

En las siguientes líneas te explicamos mezclando qué productos puedes elaborar tu exfoliante corporal casero.

Ingredientes que no pueden faltar en un exfoliante corporal

Como decimos, la exfoliación realizada con cierta regularidad, siempre teniendo en cuenta la frecuencia adecuada a tu tipo de piel, activa la microcirculación y favorece la regeneración celular, proveyéndote de una limpieza profunda.

Una vez exfoliada estará más receptiva a aprovechar las bondades de la hidratación o de cualquier otro cosmético.

Dependiendo del producto que elijas para elaborar tu exfoliante obtendrás unos resultados adicionales u otros.

Por ello, es conveniente tener presente cuál es tu tipo de piel para decantarte por unos ingredientes u otros.

Los que te sugerimos aquí son muy humildes y económicos.

Además, al ser naturales evitarás sufrir reacciones adversas.

El azúcar, la sal y la avena molida son algunos de los más empleados, ya que poseen el grosor adecuado y una gran capacidad de exfoliación.

En el caso de la sal puedes jugar con los diferentes tipos existentes siempre que tu piel sea mixta o grasa.

Las secas o sensibles no deben ser exfoliadas con sal, su capacidad de arrastre de impurezas es muy potente.

Los productos con los que te aconsejamos que prepares tus exfoliantes corporales son los que siguen. Prueba a alternarlos:

azucar exfoliante

  • Azúcar.
  • Sal.
  • Avena molida. Idónea para las pieles sensibles.
  • Esencias. Presentan el valor añadido de aromatizar tu piel.
  • Aceites. Aportan cuerpo al exfoliante y proporcionan una gran hidratación. Los más usuales son el aceite de oliva, el de almendras dulces, el de argán y el de coco.
  • Bicarbonato sódico. Aparte de depurar la piel blanquea las manchas, las marcas y las cicatrices.
  • Café. Su cafeína ejerce una potente acción removedora de los depósitos de grasa coadyuvando a combatir la celulitis y a recuperar la tersura y elasticidad de la piel.

Cómo hacer un exfoliante corporal

He aquí algunas propuestas en las que los combinamos. Toma nota.

Avena y leche

Necesitarás un poco de agua, dos cucharadas de leche en polvo y media taza de avena molida.

Una vez mezclado todo, deberás dejarlo reposar durante aproximadamente un minuto antes de aplicarlo.

Este exfoliante está indicado para las pieles sensibles o con tendencia a irritarse con facilidad.

Azúcar y limón

El limón aporta un punto de astringencia, apropiado para las pieles grasas o con tendencia al acné, y contribuye a difuminar las manchas y a acelerar la cicatrización de las heridas.

Bastará con que mezcles el zumo de medio limón con dos cucharadas de aceite de oliva y otras dos del azúcar que tengas en casa.

Linaza y miel

Esta propuesta está especialmente indicada para exfoliar las rodillas, los codos o los talones de los pies.

Zonas todas ellas en las que la piel suele ser más dura y tienden a agrietarse por el roce.

Mezcla una cucharada generosa de miel con 25 gramos de linaza y medio vaso de agua previamente atemperada.

Déjalo reposar unas tres horas en el frigorífico antes de aplicar y permite que actúe durante unos minutos una vez en tu cuerpo.

La miel desplegará sus propiedades antisépticas, antibacterianas, antimicrobianas y antiinflamatorias.

Sal y aceite de oliva

Para exfoliar el cuerpo siempre es conveniente optar por los ingredientes de grano grueso, todo lo contrario a lo que se pauta para el rostro, el cuello o el escote.

Por tanto, utiliza sal marina y una cucharadita del aceite de tu preferencia (de oliva o de almendras dulces, por ejemplo) para elaborar este exfoliante corporal.

El resultado te sorprenderá.

Azúcar y café

Esta combinación es idónea para lidiar con la piel de naranja gracias a las propiedades de la cafeína sobre el riego sanguíneo y la composición de la piel.

Si la utilizas por la mañana te brindará un interesante efecto vigorizante.

Deberás hacer acopio de dos cucharadas de café molido, tres de aceite de oliva y otras dos de azúcar. Mézclalo todo y administra.

Aceite de almendras dulces

aceite almendras dulces

Están científicamente contrastados los beneficios dermatológicos de este tipo de aceite que deberás precalentar antes de aplicar.

Mézclalo con dos cucharadas de azúcar moreno, por tener el grano más grueso que el blanquilla, y viértelo sobre la esponja con la que realizarás el masaje con la piel seca.

Una vez exfoliado el cuerpo lávate con tu gel de ducha habitual y enjuaga con agua tibia.

Tu piel lucirá increíblemente suave y olerá fenomenal. Repetirás seguro.

Azúcar y crema hidratante

En este caso, deberás mezclar dos cucharadas de azúcar con tres de tu crema hidratante habitual.

Sobra decir que tu piel quedará limpia y humectada a partes iguales. Es un remedio efectivo para esos días en los que no cuentas con mucho tiempo.

¿Sabes cómo debes exfoliar tu cuerpo?

Como ves, las opciones son casi infinitas tomando como habituales a productos como el azúcar, la sal, la linaza o la avena.

Salvo en el caso del exfoliante realizado con aceite de almendras dulces, en el resto de variantes la piel debe estar humedecida por dos razones.

Por un lado, para hacer más fácil la tarea de extender el producto y por otro, para proteger la estructura natural de la piel.

Si la piel está mojada será más sencillo prevenir las irritaciones o la resequedad.

Si deseas lograr un resultado aún más profundo y profesional deberías utilizar un guante exfoliante, o si tienes la piel sensible una esponja exfoliante.

Con la piel humedecida, vierte una nuez del exfoliante casero en tus manos y lleva a cabo un ligero masaje en forma de movimientos circulares ascendentes.

De este modo, alcanzarás el retorno venoso y estimularás la reparación celular al tiempo que retiras las impurezas adheridas a tu epidermis.

Nunca exfolies tu piel si tienes quemaduras solares o si esta está sensibilizada por algún reciente tratamiento estético.

Está desaconsejado exfoliar las pieles afectadas por condiciones como la dermatitis o la psoriasis.

Si es tu caso, consúltalo con tu dermatólogo para que te indique si puedes hacerlo, con qué frecuencia y con qué productos.

Estamos seguros de que en cuanto lo pruebes un par de semanas te conquistarán los resultados y la exfoliación corporal pasará a formar parte de tu rutina de cuidado cutáneo.

En definitiva, para elaborar tu exfoliante corporal casero solo precisas seleccionar los ingredientes que te interesan, mezclarlos y seguir las pautas que te hemos proporcionado.