Esponja exfoliante: todo lo que necesitas saber

¿Dudas de si deberías comprar una esponja exfoliante para el cuerpo? Estás en el lugar adecuado.

El cuidado de la piel, tanto del rostro como del cuerpo, no está completo si no sumas la exfoliación a la limpieza y a la hidratación.

Las células epidérmicas cuentan con un ciclo de vida limitado, y aunque la mayoría se desprenden naturalmente al morir, otras no lo hacen y acaban acumulándose.

Esto tapona los poros y resta luminosidad e hidratación a tu piel.

Integrar el uso periódico de una esponja exfoliante en tu cuidado personal es un sencillo y efectivo gesto que te ayudará a presumir de una piel más tersa, suave y joven.

¿Por qué? Porque estará profundamente limpia, la circulación sanguínea habrá mejorado y tu dermis podrá aprovechar mejor el oxígeno, los nutrientes y los tratamientos de los que la proveas.

A su vez, las bondades de la exfoliación se extienden a la prevención del envejecimiento prematuro y del enquistamiento del vello, si lo practicas después de la depilación, así como a la reducción de la celulitis.

Sin embargo, son varios los aspectos en los que debes reparar antes de decidirte por una u otra esponja exfoliante. Te los desvelamos a continuación.

Qué es una esponja exfoliante

Podemos equiparar la esponja al guante exfoliante, su eficacia para arrastrar las impurezas es la misma.

La cualidad que las diferencia es que la esponja está específicamente indicada para las pieles sensibles.

De todos modos, si padeces dermatitis o condiciones similares, deberás consultar con tu dermatólogo la conveniencia o no de aplicar este procedimiento.

Las esponjas se clasifican en distintos tipos en función de su material de fabricación, su forma y textura.

Ello estará íntimamente relacionado con el área del cuerpo al cual van destinadas.

Así, las fabricadas para exfoliar zonas callosas como los talones de los pies, las rodillas o los codos serán más resistentes y ásperas que las pensadas para el rostro.

Pueden estar fabricadas con fibras sintéticas, naturales o con mallas.

esponja para exfoliar

Por lo general, las esponjas naturales, o esponjas de mar, suelen ser más caras pero duran más tiempo porque son resistentes al moho y antibacterianas.

Además, previenen las reacciones adversas, a diferencia de las sintéticas que están fabricadas con derivados del plástico.

Las naturales suelen estar elaboradas con celulosa de plantas. En la actualidad, también encontrarás en el mercado esponjas exfoliantes desechables o de un solo uso.

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¿En qué debo fijarme antes de comprar una?

Como decimos, este tipo de artículos están específicamente diseñados para retirar las células muertas acumuladas en las pieles sensibles.

Más allá de esto, atender a qué zona del cuerpo es la que deseas exfoliar, cuáles son tus gustos en cuanto a su forma o de qué presupuesto dispones serán los factores que podrían hacer variar tu decisión.

Las esponjas destinadas a zonas sensibles, como el cuello o el escote, suelen ser más porosas y menos ásperas que las que van a ser utilizadas en codos o rodillas.

Igualmente, hallarás esponjas de doble cara, una más delicada y la otra más dura, hecha de crin, para que puedas adaptar su manejo a tus necesidades particulares del momento.

Alternativas a las esponjas exfoliantes

Si tu piel es normal, mixta o grasa deberías optar por un guante o manopla exfoliante.

A su vez, los cepillos de cerdas naturales y las lociones exfoliantes son productos que podrían proporcionarte un resultado similar al de la esponja.

Los cepillos están indicados, sobre todo, para ser empleados en seco y para combatir la celulitis.

No obstante, puedes complementar su uso con una exfoliación con la esponja a posteriori.

De este modo, el cepillado en seco estaría preparando tu piel para que la exfoliación fuera más efectiva.

Las lociones, por su parte, pueden ser físicas o químicas. Las primeras tienen en el grosor de su grano al encargado de arrastrar las impurezas.

La sal o el azúcar son dos ejemplos que ilustran a la perfección este tipo de exfoliantes mientras que las lociones químicas suelen estar reservadas a zonas sensibles como, por ejemplo, el rostro.

Para ello, llevan a cabo su labor de exfoliación a través de los ácidos naturales de sus componentes.

Cómo utilizar de forma segura tu esponja exfoliante

utilizar esponja exfoliante

Estos productos están testados y siempre que los emplees de una forma correcta no van a dañar tu piel.

Sin embargo, resulta determinante que sepas qué tipo de piel tienes para ajustar la frecuencia de uso de la esponja a las necesidades de tu dermis.

En el caso de las pieles sensibles deberías exfoliarte una vez al mes. Esto es, cada 3 semanas.

Si tu piel es muy sensible, tienes diagnosticada una dermatitis atópica, psoriasis o cualquier otra condición similar deberás ponerlo en conocimiento del profesional sanitario que corresponda a fin de que valore tu caso.

Igualmente, si te has exfoliado y observas que tu piel está más seca, tensada, áspera o te pica, deberás proceder del mismo modo.

Abordar la exfoliación en la ducha con la piel mojada protegerá su estructura natural, de igual modo que espaciarla tal y como te hemos aconsejado evitará lesionar su barrera protectora natural.

Solo así conseguirás que esta práctica actúe en beneficio del aspecto y composición de tu piel.

Una vez en la ducha y con la piel humedecida deberás verter una nuez de tu jabón habitual o del gel exfoliante en la esponja.

Extiéndelo por todo el cuerpo realizando un ligero masaje, sin mucha presión.

Los movimientos circulares de abajo hacia arriba favorecerán que el jabón o el exfoliante penetre más profundo y pueda acometer su labor con mayor eficacia.

Con un minuto de masaje será suficiente. Si sientes ardor o escozor en la piel, aborta la exfoliación y consúltalo con tu dermatólogo de confianza.

Quizás esta práctica no sea adecuada para tu tipo de piel. El especialista te pautará cómo proceder.

Una vez finalizado el masaje enjuaga hasta retirar todo resto del producto y seca tu piel sin frotar para no irritarla más.

Resulta preferible hacerlo mediante pequeños toques. Tan indispensable como exfoliar cada cierto tiempo, lo es hidratar tu piel con una crema o un aceite compatible con su tipo.

Estamos seguros de que si sigues al pie de la letra las indicaciones y consejos que te hemos facilitado en estas líneas no tardarás en comprobar en primera persona las ventajas que comporta utilizar una esponja exfoliante.